El Real Madrid y el Olympiacos se disputan esta noche el gran título continental. Toda la gloria condensada en dos horas más o menos de pelea. Sólo puede reír uno y las lágrimas de orgullo en la derrota tras llegar tan lejos serán para el otro. Rara vez se presenta una final tan desequilibrada por el factor lesiones, que ha trastocado de forma tan visible como evidente al conjunto blanco.
Es la cuarta final en los últimos cinco años para los blancos. Perdió las del 2022 y 2024 y fue campeón en 2023 ante el propio Olympiacos con aquella canasta de Llull tan recordada a falta de cuatro segundos. El equipo griego no levanta el trofeo de campeón desde el 2013, igualmente con el Madrid como rival, segundo título consecutivo para ellos en aquel momento y luego han perdido tres finales en los últimos años.
Es decir, son dos clubs de máxima fiabilidad y regularidad en las últimas 15 temporadas pues ambos pueden presumir de haber estado en 11 Finals Four nada menos.
Si antes de esta edición en Atenas el Olympiacos ya lideraba los pronósticos, ahora lo hace más pues el viernes en semifinales se lesionaba Garuba, el último pívot vivo en las filas madridistas. Con dos metros pelados sí, pero pívot. Antes se habían lesionado Tavares y Len. Así que frente a Milutinov, Jones y Hall, las tres torres del Olympiacos pues Fall está a su vez lesionado, sólo queda oponer a Lyles, Okeke, Hezonja y los minutos que, llegado el caso, se puedan dar al tan joven como inexperto Almansa.
Scariolo comenta que «nuestro oponente probablemente es el peor de los grandes rivales posibles. El Olympiacos se merece el sitio que ocupa tras acabar la temporada primero. Un gran contrincante, pero vamos a utilizar todo lo que tenemos para competir. No se puede estar en la final todos los años y hay que apurar la oportunidad. Si compites, la vas a tener, y me extrañaría que no compitiéramos».
Para el entrenador blanco, «tenemos que adaptarnos a la nueva realidad que la mala suerte nos ha puesto por delante. Lo que podemos hacer y lo que no, lo que podemos explotar, la capacidad de concentración para captar conceptos en poco tiempo. Si no confiáramos en nosotros mismos tras estar en la final deberíamos hacernos visitar. Este equipo quiere luchar, competir, no se rinde, no me espero que no compitamos. Hay que alejar el ruido porque no seremos perdedores si no ganamos. Solo uno lo hará y 18 equipos nos están mirando y pensando que les gustaría estar en nuestro lugar».
En el banquillo del Olympiacos se sienta otro veterano de mil batallas, un Bartzokas que señaló: «Nunca estoy contento cuando veo a un jugador lesionarse, como vi el viernes a Garuba. Al Madrid le faltan tres jugadores muy importantes, estoy de acuerdo, pero nunca se sabe quién será el mejor del partido. Seguro que Sergio va a prepararlo muy bien, tal vez una zona», opción defensiva que parece evidente. Jugártela a que los tiradores del rival heleno no tengan un buen día.
Bartzokas añadió: «No voy a decir que nosotros seamos los favoritos, el Madrid también tiene la calidad y la experiencia. Es muy raro que el Madrid no sea favorito en una final».























A jugar… Como diría aquel…
Si gana el Madrid a Scariolo hay que ofrecerle contrato vitalicio y vender los derechos a Hollywood