Es muy difícil de entender, y aun más de explicar a los aficionados, la política de fichajes y renovaciones en el Real Madrid desde el pasado mayo hasta este mismo diciembre. Si esperar a junio fue crítico para lograr retener a Tavares y casi cuesta la continuidad de Hezonja, llevó a perder a Poirier y el primer fichaje cerrado unos días antes de la Final Four de la Euroliga fue Rathan-Mayes, lo sucedido en los meses posteriores tampoco ha sido fácilmente comprensible.
Se marchó Yabusele a finales de agosto y no se reaccionó. Cuando se negoció con Davis Bertans se hizo una oferta baja y no se movieron de ahí, así que el ala-pívot letón prefirió firmar con el Dubai. En octubre, en plena racha de derrotas y con Garuba y Feliz lesionados y Rathan-Mayes con pocos minutos y escaso rendimiento les llegó el ofrecimiento de un escolta anotador como Lonnie Walker IV. El Madrid tuvo muy cerca al jugador estadounidense, según nos confirman, pero al final la operación se echó atrás porque el agente del jugador quería una cláusula de salida a la NBA hasta el 28 de febrero. El club blanco no la aceptó y Walker IV firmó con el Zalgiris, donde está dando un gran rendimiento, 21 puntos de media en los tres últimos encuentros de la Euroliga y un 9 de 19 en triples.

En noviembre llegó la ‘operación Cordinier’. El escolta de la Virtus Bolonia tiene contrato pero la NBA aparece en su horizonte para el próximo verano así que seguir con ellos parece descartado. El jugador fue ofrecido al Real Madrid, la Virtus dio su consentimiento durante unos días si pagaban 500.000 euros de traspaso y Alberto Herreros fue perfilando su contratación. Pero de repente el club lo paraba todo y la Virtus hizo un comunicado negándose a dar más tiempo para que la entidad blanca se decidiera: el jugador francés ya no estaba en venta.
Lo mismo le pasó a Herreros la semana pasada con Ethan Happ. El pívot estadounidense pero con pasaporte macedonio lleva un mes lesionado pero está casi listo para volver a las canchas. No entra en los planes de Pedro Martínez y por eso el Valencia Basket lo puso en la rampa de salida. El Joventut lo quiso pero el club taronja no quería que fuera a un teórico rival directo en la lucha por estar en la Copa y que compite, como ellos, en la Eurocup. El Breogán, el Andorra y el Lleida lo querían como cedido y de repente llegó la oferta del Real Madrid.
Cuando todo parecía listo para firmarse, el equipo blanco se frenó en seco. En este caso parece que fue el cuerpo técnico, nos indican, el que no veía a Happ como el refuerzo adecuado en la pintura para dar descansos a Tavares y ante el precario estado físico de Garuba y los problemas de espalda y la edad de Ibaka.
Así que entramos en diciembre, siguen hablando de fichar pero lo cierto es que tres refuerzos que podían haberse contratado se han quedado en la cuneta.
























