Nos jugamos hoy la ‘Última posesión’ con Chus Mateo: el entrenador del Unicaja nos descubre su filosofía

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En esta ocasión traemos a nuestra sección ‘Última Posesión’ a Chus Mateo. El entrenador del Unicaja está completando su segunda campaña en el club malagueño tras llegar mediada la anterior. Con el billete a la Copa casi en la mano y el pase al Top 16 en el bolsillo, es un buen momento para conocer un poco más en profundidad al técnico madrileño.

Decidió muy joven dedicarse a los banquillos, se curtió en diferentes categorías inferiores del Real Madrid y luego ha sido ayudante en el propio Unicaja y en Fuenlabrada. Pero no hay que olvidar que también ha sido dos veranos ayudante de Sergio Scariolo en la selección española. Chus Mateo confía en dar estabilidad al proyecto de Unicaja tras unos años convulso, confía en ir dando paso a los canteranos que vienen empujando y pide ambición para competir contra los favoritos a los títulos.

Supongo que como la mayoría, llegó al baloncesto de niño y jugando en el colegio, aunque también probaría otros deportes.

Sí, empecé de niño aunque lo que me gustaba quizá más era el ajedrez, aunque enseguida supe que aquello era sólo una afición. Jugué de niño en el colegio al baloncesto. También jugué mucho al fútbol, que me gusta mucho también como deporte. No se me daba mal, estaba en el equipo de mi colegio y siempre me acuerdo de que llegué a ser el capitán. Pero luego me apasionó el baloncesto y se acabó. Tanto que soy un hombre feliz porque me puedo dedicar a lo que me gusta.

¿Y cómo decide hacerse entrenador?

Enseguida pude ver que no iba a ser jugador porque no soy alto precisamente, pero me gustaba tanto que me veía todos los partidos que podía por la tele, yendo a canchas, partidos de colegios allí en Madrid, dirigía al mío contra el San Viator por ejemplo de Carlos Jiménez, por ejemplo, etc. Empecé también a ir a todos los clinics de entrenadores que pude y así hasta que con 21 años me llamaron del Real Madrid para entrenar en las categorías inferiores. Estuve 14 años ahí hasta que Sergio Scariolo me llamó para el primer equipo como segundo técnico ayudante porque estaba también Angel Jareño.

Aquello fue para mí tremendo, no me lo esperaba. Ahí es cuando me di que quizá esa pasión mía podía ser más que un hobby, algo que había dado quebraderos de cabeza un poco a mi familia, algo que me había quitado mucho tiempo libre porque cuando mis amigos salían, yo me quedaba viendo un partido o preparando un vídeo. Pero es mi pasión, el baloncesto es más que una parte de mi vida porque incluso a mi mujer la conocí en el baloncesto.

¿Era muy de ídolos de pequeño o de algún equipo concreto?

Siempre era de niño muy madridista y entrar joven en ese club me marcó. Estar cerca de entrenadores a los que vi como George Karl u Obradovic fue una gran experiencia. Luego, Scariolo… para mí alguien muy importante en mi vida.

Con el paso de los años, eso se mitiga, ¿no? He pasado por varios clubs, por la selección y ahora estoy en el Unicaja y sólo pienso en verde y sólo siento los colores de este club. Para mí es el mejor del mundo y ojalá pueda estar muchos años.

-Estuvo muchos años de técnico ayudante con distintos entrenadores. ¿Pensaba que algún día le llegaría la oportunidad de entrenar o no conviene darle muchas vueltas a eso?

Yo siempre me decía que mientras fuera feliz con lo que hacía, pues no me planteaba otras cosas. Pero el deseo de entrenar y de dirigir un equipo también está ahí, es algo inevitable preguntarse ‘hasta dónde soy capaz de llegar, sabré competir’. Ese reto es el que me llevó a salir de Madrid, donde llevaba 34 años viviendo, mover a mi familia, venir a Málaga con Scariolo, ir a Zaragoza, etc. Evidentemente, hay que tener, entre comillas, un cierto carácter aventurero para lanzarse a distintas aventuras con los clubs que te van llamando. Pero si te gusta esto tanto como a mí, ese es el reto. El sabor de la victoria es incomparable, es algo que te llena. La adrenalina que sientes antes de un partido es algo mágico, supongo que es como lo que siente un actor antes de salir al escenario en un teatro.

Los técnicos ayudantes que luego son primeros entrenadores suelen quedar muy marcados por la filosofía de los técnicos junto a los que crecieron. ¿Es así? No digo tanto en lo táctico como en cuanto a conducción del grupo, aspectos psicológicos, etc.

Se aprende muchísimo al lado de cualquier entrenador. No sólo de los de élite, eh, de todos. De unos, algunos detalles del juego, o tácticos, o de gestión del vestuario, de otros, cuestiones de psicología de grupo, algo siempre importante cuando se entrena en la élite.

Pero al final, en muchas ocasiones está el entrenador solo ante una situación y una toma de decisiones que tiene que adoptar, que no le pueden venir de fuera. Tienen que estar dentro de uno y saber y asumir que a veces te vas a equivocar. No te puede temblar el pulso.

¿Pero aparece ahí el miedo a equivocarse?

Lo más importante es tomar decisiones en situaciones concretas, no quedarte parado, como te decía antes. En esta segunda etapa mía en Málaga yo recibo una llamada un lunes el pasado enero y el club Unicaja me propone coger ya este equipo, no había margen para pensárselo mucho. Una vez que acepté, tenía claro que tenía que actuar, que habría que tomar decisiones de todo tipo con la plantilla y con posibles fichajes. Que algunas fueran equivocadas, seguro, siempre va a haber alguien que las vea desde el principio como equivocadas. Pero la peor decisión que podíamos tomar en aquel enero era quedarnos quietos, rehuir el tomar decisiones. No lo hicimos y creo que eso luego el club también me lo ha valorado.

Antes que usted, aquí mismo no cuajó Paco Alonso, Mariano de Pablos y Sito Alonso fueron destituidos de su primer club también, Alberto Angulo descendió con el Cai tras coger el equipo, Chechu Mulero tampoco funcionó… No lo han tenido fácil precisamente en los últimos años los técnicos ayudantes a los que se ha dado el cargo de primer entrenador. Hay que entrenar, ganar, fichar, aguantar las críticas, a la prensa…

Evidentemente, hay que estar preparado mentalmente de forma muy fuerte para aceptar entrenar en la élite. Hay que saber convivir con el elogio y con la crítica. Que los halagos no te hagan creerte mejor de lo que eres y que una derrota no te haga perder la fe en tu trabajo. Eso es fundamental.

Después de un partido perdido o de alguno con alguna circunstancia especial como el del Panathinaikos el otro día, donde pierden con un triple de Diamantidis sobre la bocina, ¿le da muchas vueltas a las cosas, visiona el vídeo o intenta olvidar rápido?

Suelo ver el vídeo de un partido nada más acabarlo, no me gusta dejar pasar tiempo. Me lo dicen los que me rodean, mi familia, soy quizá demasiado perfeccionista, pero no lo puedo evitar. Soy meticuloso y analizo las cosas cuando pasan. Aunque hay veces que no veo la solución o la respuesta a una cosa concreta y es mejor dejar pasar los días y, de repente, te viene una idea o una respuesta que antes no veías.

Conoció en su anterior paso por Unicaja un club campeón y que aspiraba siempre a Copa y Liga, pero ahora han bajado el presupuesto, se viene de dos temporadas discretas, no se puede competir como antes por los grandes fichajes… ¿Cree que la afición lo ha entendido y asimilado?

Pienso que sí. Cuando nosotros nos preguntamos qué pensarán nuestros seguidores de nosotros o de lo que hemos hecho, yo digo que la afición es inteligente. No son una masa de individuos sin más. Aquí en Málaga tenemos que ser ambiciosos pero con los pies en el suelo. Aquí lo que la afición pide es que su equipo pelee al máximo cada partido, que se entregue, no te exige títulos pero sí el esfuerzo de ver que peleas por alcanzarlos. Que se les transmita esa entrega por pelear con los mejores. Es algo que digo muchas veces a mis jugadores. Puede haber más o menos acierto en un tiro, pero no puede faltar nunca el esfuerzo. Hay mucha gente que ríe con nosotros cuando ganamos y se va contenta a casa y esa es su alegría del día o de la semana y gente que llora con nosotros cuando perdemos.

Tienen pie y medio enla Copadel Rey. Dado que el título de Liga es muy complicado en estos momentos para Unicaja, ¿esla Copaun objetivo prioritario?

Lógicamente, al empezar la temporada el pase al Top 16 y entrar enla Copadespués de dos años faltando a ella eran dos objetivos básicos. El billete ala Copaestá muy cerca y sabemos que esta ciudad la vive de una forma especial, así que es una cita muy atractiva. Si vamos, competiremos a muerte.

Luego hay muchos factores allí, el momento en que llegas, las lesiones… El grupo hasta ahora ha demostrado una gran fortaleza mental para ir superando lesiones y obstáculos, es algo que me tiene muy contento. Perola Copaserá una cosa a plantear cuando se acerque, el resto ahora sería hacer elucubraciones.

Nunca pone de excusa las lesiones, pero es obvio que un año más no están teniendo suerte con ellas.

Es parte también un poco de mi carácter. Está claro que podríamos habernos quejado de tener lesiones y algunas largas, pero ¿de qué nos serviría? Nos haría más débiles. Estamos obligados a tirar con los que están, a confiar en ellos. Es cierto que la de ahora de Darden nos afecta mucho, pero es lo que hay. Me disgusta no haber tenido casi ninguna semana a los dos bases bien, pero no sirve lamentarnos.

¿Cómo ha sobrellevado el hecho de decir a dos jugadores como Peric y Tripkovic que no cuenta con ellos?

Pienso que son cosas que hay que afrontarlas de cara, ser sincero desde el primer día. Le dije a Peric el día de pretemporada que llegó que no entraba en mi esquema de equipo, pero que le iba a incluir en cada entrenamiento y en cada amistoso como a uno más. Él lo aceptó y me dijo que pelearía por cambiar mi idea y cada vez que le hemos demandado para jugar, ha respondido, haciéndome un poco ver quizá que yo estaba equivocado y que fue acertado tenerle aquí. Ha luchado creyendo en sus posibilidades y nos está ayudando mucho. Con Tripkovic no ha podido ser el mismo proceso porque una lesión le impidió jugar cómodo y se convirtió en una lesión larga.

-Saúl Blanco. Le conoce bien y no ha conseguido este año tampoco que sea el Saúl de Fuenlabrada. ¿Es una cuestión mental, de no estar en plenitud física?

Seguramente es una cuestión de confianza. Saúl es un jugador que necesita sentirse con mucha confianza en sí mismo y el rol que desempeña en el Unicaja no es el mismo que tenía en Fuenlabrada y eso resta confianza a su juego. Es obvio que ni antes de mi llegada ni después ha hecho el juego excelso que hizo allí. Aquí ha tenido compañeros que han gozado de más confianza de los distintos entrenadores y eso le puede haber afectado en su confianza. Es muy honesto en su trabajo diario y en eso no tengo ninguna queja. Tiene gente por delante de él, así está establecido y así es difícil que quizá coja esa confianza que le permita rendir como puede.

¿Echó de menos el verano pasado estar junto a Scariolo en el banquillo? Tuvo que decir que no para centrarse en su Unicaja y en armar la plantilla.

Esa fue la razón de mi renuncia, la falta de tiempo para poder dedicarme bien a las dos cosas. Fue algo personal porque nadie del club me pidió que renunciara. Dicho esto, claro que lo eché de menos. Convivir con la selección, competir con ese grupo de jugadores es una gozada, inolvidable. La responsabilidad que me daba Unicaja hacía imposible estar en ambos puestos.

Este año los Juegos son a primeros de agosto, no en septiembre. No sé si eso facilitaría su vuelta como ayudante del seleccionador el próximo verano.

No lo he pensado, pero es que además hay unos compañeros que han estado allí de ayudantes y después del éxito conseguido lo normal es que sigan. Si no fuera así y me lo plantearan, sería el momento de pensárselo. Ahora no lo hago.

¿Se ve muchos años de entrenador o no le gustaría envejecer en un banquillo?

Hombre, ahora sólo miro ser muchos años entrenador del Unicaja. Me gusta mucho este club, la ciudad, y estoy orgulloso de entrenar aquí. Trato de identificarme siempre mucho con el club por el que paso. Creo que Unicaja necesita tiempo y estabilidad para completar su proyecto. Todos los clubs necesitan estabilidad y éste quizá más ahora mismo después de lo vivido en el plano deportivo e institucional en los últimos años.

Lo digo también para dar sentido al trabajo que se hace desde abajo, con la cantera. Se trabaja muy bien y estamos siendo capaces de emplear jugadores formados aquí y sobre los que algunos tenían dudas. Sinanovic fue el año pasado una aparición fundamental, Lima, Almazán también nos ayudó, ahora tenemos a Payne, Abrines, un chico que yo creo que va a ser un jugador extraordinario, Lorenzo… Yo veo la cantera no como un gasto sino como una inversión y este club comparte esa idea. En tiempos de crisis, tenemos que ver que estamos invirtiendo en formar jugadores para no tener que ir siempre a ficharlos fuera. Tenemos que poner a los chavales poco a poco para saber si valen.

Más lejos de esto y a varios años, no puedo mirar.

Por último, ¿qué hobbies tiene, en qué gasta las pocas horas libres que tiene, la familia, la playa?

Bueno, intento estar con mi familia. Luego, como soy muy comilón, me gusta salir a comer por ahí a distintos sitios y pueblos cerca de Málaga. Esta ciudad te da una calidad de vida muy buena, paseo, me gusta ir al paseo marítimo, salir de tapeo al centro. Veo fútbol, me gusta ver al Málaga y al Real Madrid.

2 Comentarios

  1. Me parece un tipo sensato. Ojalá le vaya bien y sea uno de esos técnicos jóvenes que le dan el relevo a Comas, Aíto, Pepu y algún otro que ya tienen más de 50 o 60 años.
    De momento, hay que reconocer que Unicaja lo está haciendo bien

  2. A mí también me cae bien Chus Mateo. No tiene los histrionismos y el discurso vacío de otros entrenadores más veteranos.
    Eso sí, en la Copa hay que ir a muerte porque es imposible ganar otro título. La Copa debe ser el gran objetivo del año.
    A ver si llegamos sin lesiones

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