Noche de séptimos partidos, siempre especiales, inciertos, habitualmente emocionantes pero no en esta ocasión. Ambos se resolvieron con marcadores escandalosos.
Los Mavericks vuelven a una final del Oeste, la primera desde hace 11 años y la primera de Luka Doncic. El esloveno da otro paso como estrella global y se confirma que los de Dalla acertaron al elegirle en el draft.
Derrotaron en Phoenix a los Suns con exhibición, 90-123. Tenían un 42-80 mediado el tercer cuarto. Semejante diferencia hizo que sus titulares descansaran mucho.
De hecho, Doncic hizo 35 puntos (6 de 11 en triples) en 30 minutos y había anotado 27 al descanso (27-57), con un desastre en ataque de los Suns, de largo el mejor equipo de la liga regular y que han vivido un fiasco histórico. Finalistas el año pasado, jugando el séptimo choque de desempate en casa, parecían favoritos pero los Mavericks rompieron todos los pronósticos.
Los Celtics jugaban en casa contra el vigente campeón y barrieron a los Bucks por 109-81. El 20-26 del primer cuarto fue un espejismo porque desde el segundo empezaron a enchufar triples los de Boston y terminaron con 22 de 55. Nunca ningún equipo había metido tantos en un partido de desempate. En cambio, los Bucks se estrellaron ahí con un 4 de 33.
Gran Williams fue clave con sus siete triples y 27 puntos en la escapada en el marcador del segundo y tercer cuartos.






















Este chavalito esloveno no lo hace mal del todo. Grandes también los Celtics, que siempre están.
Si es que se lo iban a comer en la NBA…no tenía físico ni velocidad para jugar allí… Y con un equipo muy normalito…que tiene si cabe mucho más mérito.
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