El Baskonia se quedó sin puntería en el momento decisivo ante un gran Fenerbahce (93-108)

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El baloncesto de élite a veces es difícil de explicar. Ganó el Fenerbahce, cayó el Baskonia en casa y nadie lo hubiera dicho en el minuto 27. Pero el bajonazo baskonista fue tan inesperado como categórico. De repente no entraba ningún lanzamiento, especialmente lamentable el desacierto desde el arco, un triste 3 de 15 en la segunda mitad. Así que los de Jasikevicius remontaron y cogieron una buena renta hasta imponerse con una claridad que costaba ver incluso mediado el último cuarto. Pero es que el Fenerbahce tuvo de su lado cuando peor pintaba para ellos el acierto en el triple del que carecieron los locales. Acabaron con un 13 de 26. El estilo de Galbiati, como el de Pedro Martínez tiene estas cosas, de repente el ataque se congela unos minutos y luego faltan fuerzas e ideas para recuperarse.

Gran partido, con alternativas, pequeños parciales de unos y otros y empate a 53 al término de los primeros veinte minutos. Desde el principio se vio que habría muchos puntos y marcador apretado (12-12, min. 5). Los de Galbiati encontraron nuevas fuentes de anotación desde el banquillo con un espectacular Luwawu-Cabarrot y Simmons, 14 puntos entre ambos, y un 28-24 en el primer cuarto. Siguieron atacando muy bien, llegó el primer estirón (36-29) pero dos minutos y medio malos cambiaron todo porque el Fenerbahce reaccionó muy bien (38-39). La igualdad prevaleció, canastones de unos y otros y empate en el ecuador del choque, con varias decisiones de los colegiados que motivaron una buena pitada para ellos camino de los vestuarios.

El tercer periodo tuvo de todo porque empezó con Howard enchufado, once puntos en tres minutos y medio, incluyendo un 3+1, y los locales se pusieron ocho arriba. Una antideportiva absurda cometida por Horton-Tucker y técnica por protestar envió a la caseta al mejor base del Fenerbahce. Con el 77-67, los más de 14.100 espectadores se las prometían felices. Pero ya se sabe que los equipos de Jasikevicius son especialmente difíciles. Gran reacción de nuevo para empatar a 82 y encima triple de Melli sobre la bocina desde doce metros y 82-85 para ir al último cuarto.

Fue una canasta que hizo daño en lo anímico, además de verse luego un claro bajón físico del conjunto baskonista. Mientras, su rival iba a más, movía el balón con mucho criterio y encontró el acierto de tres para irse a un peligroso 87-99 restando cinco minutos. El atasco en ataque de los locales era evidente, hasta tres tiros libres desperdiciados en este tramo incluso. Con el 91-99 hubo dos triples para apretar el luminoso pero agua. Colson pudo el +10 y el Fenerbahce sujetó la ventaja en los tres minutos finales sin problemas.

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