La batalla fue apretada durante 38 minuto pero de repente el partido acabó con un parcial de 11-0 y de ahí la diferencia final pues el Zalgiris dio la cara en todo momento y buscó la victoria hasta que perdió totalmente la puntería y su rival le martilleó. En realidad, todo el encuentro fue una sucesión de canastas y el equipo vitoriano siguió así hasta el segundo final. Así que ofrecieron a sus aficionados una buena fiesta, quizá no les alcance para pelear por el play-in pero queda claro que en casa no regalan nada.
Primera mitad muy igualada como lo demuestra el 46-45 al descanso con Markus Howard de vuelta tras su lesión y asumiendo muchos lanzamientos con irregular acierto. Aunque el Zalgiris tuvo un 21-28 en el minuto 12 lo cierto es que enseguida reflejaba el marcador un empate a 29 y luego un 34-31 para los baskonistas. Estaba siendo un partido además de guante blanco y mucho ritmo con apenas 17 personales pitadas entre ambos equipos.
Lo mismo en la reanudación (55-54, min. 24). Llegó una fase aún de más anotación, un intercambio puro de canastas que parecía beneficiar al Baskonia (68-64, min. 28). Un triple sobre la bocina de Omoruyi estableció el 75-71 a falta del último cuarto. Siete jugadores baskonistas estaban entre los ocho y los trece puntos en ese momento y sólo el propio Omoruyi no alcanzó finalmente los dobles dígitos.
El acierto de tres vino de repente al rescate del Zalgiris, de un 77-76 a un 82-85 y dos de ellos fueron de Sylvain Francisco, que estaba haciendo un partidazo un día más. El base siguió martilleando con dos canastas más y un 84-89 a cinco minutos para la conclusión. Le tocaba golpear a los de Galbiati y lo hicieron, 91-89 y dos minutos por delante ya sólo. Tras el empate a 91, un 4-0 puso al Baskonia por delante y 1m12s en el reloj. Tiempo muerto visitante, mal tiro y Luwawu-Cabarrot no perdonó dos tiros libres para un +6 a falta de medio minuto que aseguró el triunfo baskonista.
























