Acabamos de ver a principios de julio como el Mónaco desaparece de la Euroliga y luego queda fuera de la liga francesa, de la que es vigente campeón, y luego a finales de mes estalló el Asvel Villeurbanne, que no tiene inversores que cubran más de la mitad de su presupuesto, algo que ha forzado ya la salida de tres estrellas fichadas en junio (Daniel Theis, Armoni Brooks y Sylvain Francisco).
Les ha sucedido a estos dos equipos pero hace dos años fue la Virtus de Bolonia la que redujo drásticamente su presupuesto. En el 2023 con Scariolo en el banquillo y jugadores Belinelli, Shengelia, Lundberg, Zizic, Cordinier, Hackett, Dunston, etc se gastaban 25 millones en salarios de plantilla con una fiscalidad favorable, entre los ocho presupuestos más altos de la Euroliga. En el 2024 ya bajaban a 18 millones en salarios y esta próxima campaña apenas 11-12, nos indican, el presupuesto más bajo de largo de la competición. El Barcelona de Jasikevicius, Mirotic, Higgins, Vesely, etc también gastaba casi 40 millones en salarios y bajó a 27.
En cambio, el Fenerbahce anunció hace unas semanas por boca de su presidente que pasaban de 37 millones a 45. El dueño del Hapoel está dispuesto a gastar 50 millones en su plantilla. El Real Madrid tenía 42 millones de gasto salarial el pasado año y esta temporada será incluso más si sumamos las indemnizaciones pagadas a jugadores y a Scariolo. El Panathinaikos quiere ganar la Euroliga como sea y quitar el trono a su odiado vecino, el Olympiacos. El Dubai, sin impuestos del nivel que se pagan en algunos países europeos, puede irse a un gasto neto en fichas de 30 millones, cifra que en Alemania, Francia o España supondrían unos 55-60 millones brutos.
Como se ha quitado el tope salarial y el fair-play financiero, hay barra ancha para gastar pese a la recomendación de no exceder en mucho lo que genere cada equipo en ingresos. Es cierto que el Pao, el Olympiacos o el Zalgiris tienen un ticketing potente con su masa de abonados y el gasto que luego hace el público el día de partido en camisetas, comida, etc. Pero es evidente que aunque los dos clubs de Atenas puedan generar 30 millones se van a un gasto total de 60 amparados en sus millonarios dueños.
Es lo mismo con el multimillonario del Hapoel. En el Dubai BC, la apuesta del jeque por estar en la Euroliga conlleva un gasto creciente. Fueron comedidos en su primera temporada, en la Eurocup, mucho menos ya la pasada con los fichajes de Musa y Petrusev a golpe de talonario y este verano están formando una plantilla para aspirar al título. En su caso, con pocos ingresos propios en comparación con lo que generan los grandes equipos europeos con 50-70 años de antigüedad, incluso 90 en el caso del Barcelona o el Armani Milano.
Este es verano que estamos viviendo. Presupuestos al alza en seis grandes equipos, más moderado en el Barcelona, Maccabi, Efes, Estrella Roja o Armani Milano, pero un gasto en salarios que sube entre un 30 y un 60 por ciento en todos ellos respecto a lo que se pagaba hace tres temporadas.
Los 30-35 millones brutos que se gastaban en fichas el Efes, el Madrid, el Armani, el Barça y el Olympiacos en 2023 ahora son poco. Incluso con un 22 por ciento de impuestos en Grecia al final el Panathinaikos y el Olympiacos se están gastando como mínimo 50 millones en sus respectivas plantillas, nos indican desde diferentes clubs. El Asvel, antes de implosionar, se iba a más de 40 millones en plantilla y a más de 50 millones de gasto global.
La Virtus saldrá con el gasto en plantilla más bajo, el Baskonia, Zalgiris, Paris Basketball se moverán en los 17 millones, algo por encima el Bayern Munich y el Partizan, pero un recién llegado como el Besiktas se va a gastar más de 20. También el Estrella Roja, ayudado por los bajos impuestos en Serbia. Misma cifra para el Valencia Basket, en su caso con un 54 por ciento de impuestos para los jugadores con salarios más altos y más de un año de pertenencia al club, caso de Kameron Taylor o Sako. En cambio, tres no residentes recién llegados con salarios millonarios, TJ Shorts, Armoni Brooks y Saint-Supéry, tributan esta temporada al 24%.
El gran problema que se observa desde la Euroliga es que no hay visos de que esta tendencia alcista vaya a frenarse. A buen seguro, el próximo mayo habrá cuatro o cinco equipos frustrados por no ganar y fichando tirando de chequera. ¿Quién podrá frenar el próximo verano al Hapoel o el Dubai, los que más están extremando el gasto siendo dos recién llegados a la competición, cuando busquen reforzar aún más sus proyectos? ¿Quién podrá impedir que el megalómano dueño del Panathinaikos fiche más jugadores a partir de dos millones netos cuando ya cobran cifras de locura Sloukas, Hayes-Davis, Yabusele, Nunn, Lessort, Bonga…?
Dos cosas importantes más a resaltar. Una, que entre los equipos grandes no hay reparo en decir que se gasta para ganar el título y porque sus rivales directos lo hacen, porque han aparecido actores inesperados como el Dubai BC y porque el tope salarial no era tomado en serio. Al final, había tantas excepciones para rebasarlo y poco apuro en pagar la multa correspondiente, que no tenía mucho sentido.
Dos, la amenaza de la NBA con su desembarco en Europa anunciado para el 2027 preocupaba muchos a los clubs de la Euroliga. Van a llegar con dinero fresco de inversores y ganas de fichar estrellas, así que poner ya buenos salarios es la forma de retenerlas. Además, como quieren a ciudades como Madrid, Atenas, Estambul pero también a Londres, París o Berlín, las franquicias de la NBA que se monten, si el andamiaje no se cae porque hay dudas de que puedan cuajar, querrán tener jugadores estadounidenses conocidos y estrellas europeas como gancho para atraer al aficionado. Tenerlas atadas con cláusulas que no faciliten su salida y en proyectos sólidos es la forma de defenderse para el Olympiacos, Real Madrid, Fenerbahce, etc.






















Que más da el tope salarial, el límite o como coj…se llame. Como en fútbol, da igual salvo que seas un equipo pequeño. Olvidémonos del tope y cada uno que haga lo que pueda, salud.
No me parece bien. Con esa política acabarán jugando EL cuatro equipos. Esto deja de ser deporte. Lo echaremos de menos.
Pues yo creo que debe existir un límite salarial porque de lo contrario se romperá la EL. Se va a entrar en una inflacción dominada solo por el dinero. Ahora ha sido Mónaco o Asvel pero mañana será Barcelona o RM cuando desde el fútbol no se apueste por un deporte que solo genera pérdidas o Valencia cuando Roig deje de poner dinero. Y entonces nos quejaremos.
Desde que se dejó entrar a Dubai era como meter al zorro en el gallinero. Ya lo pagaremos.
«Han aparecido actores inesperados como el Dubai BC» ¡Menuda frase! Dubai no ha aperecido en la Euroliga por arte de magia: han sido los propietarios (o sus dirigentes) quienes le han abierto la puerta. Y nada tiene de inesperado las consecuencias de semejante incorporación. Hombre, es que han metido la zorra a cuidar del gallinero y parece que nadie lo avisó con tiempo.