El Barcelona mantiene su excelente trayectoria en la Euroliga y está en el grupo cabecero de la clasificación tras la doble jornada de esta semana, saldada con dos triunfos en el Palau. La próxima semana, el gran enfrentamiento en Madrid contra los blancos. El Partizán dejó un encuentro más la imagen que viene dando desde septiembre, cuando arrancó la temporada, que son una colección de jugadores, no un equipo. Ni la salida de algunos ni los fichajes o el cambio de entrenador han mejorado en nada al conjunto del que se apeó Zeljko Obradovic.
Al Barça le costó un poco imponer su juego porque empezó muy fallón y el Partizán, sin estar extraordinario, dominó el primer cuarto desde el 6-10 a un 11-18 y 13-20 en el minuto 10. Pero en el segundo un 7-0 provocó el empate, enseguida triple de Satoransky para ponerse por delante (23-22), pequeña reacción visitante (24-27) y de nuevo mejor los de Peñarroya hasta el 31-35 (min. 17). De repente, un 10-0 y ventaja azulgrana con el 41-35 al descanso. El 1 de 9 en triples había frenado al Partizán mientras que los locales hacían daño cerca del aro y lograban ocho rebotes ofensivos muy valiosos.
Un 7-0 en la reanudación, con cinco puntos de un Norris sin anotación en la primera mitad, daba ya una renta amplia al Barcelona. Tras un robo y mate de Parra, un 52-40 que dejaba claro quién mandaba. Eso sí, el Partizán no se vino abajo y, aparentemente resistió, 62-50 a falta del último periodo. Con un 5 de 18 en tiros de tres y un 7 de 12 desde la personal, se le habían quedado por el camino al Barça algunos puntitos.
La ventaja se estabilizó en los 11-14 puntos (70-58, min. 33) y, sin la brillantez de otros días, los minutos corrieron en favor del Barça para ganar bien sin forzar la máquina. Por ello, tras el 77-60, dos triples visitantes forzaron un tiempo muerto de Xavi Pascual para no relajarse antes de tiempo y no perder en los cuatro minutos finales un triunfo que acariciaban. Con el 81-68 restando dos minutos por fin quedó todo sentenciado. Para Peñarroya, todo derrotas desde su llegada hace tres semanas a Belgrado, queda la sensación de que todo lo que les resta de Euroliga va a ser muy amargo.

