Miércoles, 26 diciembre 2012 (19:10)
Un año de Ricky Rubio en la NBA: repasamos su llegada y sus primeros días con los Timberwolves

Un año de Ricky Rubio en la NBA: repasamos su llegada y sus primeros días con los Timberwolves

Autor: -

Tal día como este mismo miércoles, hace justamente un año, Ricky Rubio se convertía en el décimo baloncestista español que debutaba en la NBA; una liga donde el jugador catalán se reencontró consigo mismo y en la cual no tardó en encontrar su sitio, encajando como un guante.

En el punto de mira de todos los ojeadores desde aquel Europeo cadete de 2006 -en cuya final firmó 51 puntos, 24 rebotes, 12 asistencias y 7 robos-, el de El Masnou pudo haber dado el salto el propio verano de 2009, cuando de forma bastante explícita manifestó su preferencia por recalar en Sacramento. Sin embargo, los Kings utilizaron su primera elección en el draft para elegir a Tyreke Evans -inexplicablemente venido a menos con el paso de las temporadas- y los derechos de Ricky acabaron en la fría Minneapolis.

Decepcionado tras caer al quinto lugar del sorteo universitario -las previsiones le situaban entre los cuatro primeros-, el base decidió alargar su carrera en Europa, cambiando el exitoso Joventut de Rudy y Aíto por el Barça de Xavi Pascual. Un entrenador con el que ganó todos los títulos FIBA que le faltaban, aunque de un rigor táctico que amenazó con aletargar su progresión -siendo indiscutibles los éxitos cosechados hasta la fecha por el técnico blaugrana-.

En ese momento crucial, Ricky recuperó la magia en el mejor contexto posible: formando parte de una franquicia en reconstrucción y contando con la confianza de un Rick Adelman cuya progresiva metamorfosis también es digna de estudio. Este hombre, el mismo que condenó al ostracismo a Petrovic antes de maravillar al mundo con los Kings de Divac y Stojakovic, otorgó la titularidad al español transcurridos apenas once encuentros y el de El Masnou no dejó pasar su oportunidad.

10.6 tantos, 4.2 rechaces, 8.2 pases para canasta, 2.2 recuperaciones de promedio, 12 ‘dobles-dobles’ y su presencia en el All Star rookie fueron su carta de presentación, hasta que el infortunio se cruzó en su camino. El 9 de marzo de 2012, una rotura del ligamento cruzado de la rodilla izquierda dejaba a la NBA sin una de sus grandes sensaciones y a los Timberwolves, sin un jugador gracias al cual habían logrado un balance positivo de victorias y derrotas (21-20).

Después de más de nueve meses de recuperación -y tras pagar el caro peaje de los JJOO-, el base español está de vuelta a la canchas, cogiendo poco a poco el ritmo en un equipo cuyo futuro es muy esperanzador, merced a su amplia plantilla, joven y de calidad. Una situación que solo puede beneficiar a Ricky, quien no tardará demasiado en encontrar la regularidad que demostró el curso pasado.

¿Qué futuro le espera, pues? A priori, ni Barea ni Ridnour le privarán de minutos cuando esté completamente restasblecido, mientras que Shved -solo por citar exteriores- le descargará de algunas responsabilidades ofensivas. Buen amigo de Kevin Love, jugador franquicia del equipo, su sociedad está llamada a ser dominante, por el propio bien de unos T’Wolves donde el ala-pívot no se siente del todo querido. Así pues, en manos del catalán está en cierta manera el porvenir de Minnesota, que no dudó en ponerse en pie hace dos domingos para recibir a su particular hijo pródigo.

1 Comentario
  1. giorgio1981 dice:
    Creo que su futuro pasa por recuperar la confianza en la rodilla. Ha vuelto a las canchas pero se le ve sin chispa en sus movimientos.

    Y claro esta… Mejorar su tiro. Cada día le flotan mas…Parece como si le hiciesen una isla para el.